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 Considero que la salud mental es de las cosas más importantes que existen en la vida de las personas ya que sin un bienestar físico y mental nuestra “máquina biológica” no puede funcionar bien.

Durante once años he mantenido un pronóstico evolutivo positivo en salud mental. He ido aprendiendo cómo funciona mi mente y también cómo cuidarme, la dieta que mejor me va, qué alimentos debo evitar y el bienestar emocional que me produce la práctica deportiva. No podemos dejar de lado que las medicinas también han cumplido su cometido y me han ayudado a mejorar mi calidad de vida.

Personalmente, me causa malestar el hecho de que exista entre la población, en general, un desconocimiento muy elevado de los problemas de salud mental. Me atrevería a decir que hasta dentro la sanidad pública incluso falta mucha comprensión hacia las personas con un problema de salud mental.

Somos personas con una historia de vida que es silenciada. Diez minutos por consulta no son suficientes para que los profesionales de la salud mental conozcan de primera mano nuestra realidad. La “falta de tiempo” no contribuye a una atención de calidad y calidez humana. Se habla de nuestra historia sin tener en cuenta nuestra mirada.

Existe además un rechazo de la sociedad hacia comportamientos que no se consideran dentro de lo que se define como “normalidad”. Vivimos en muchos casos discriminados de por vida cuando yo soy una persona normal. Por eso, me siento muchas veces mal cuando alguien en la calle nos define como “locos” o “trastornados” y les aseguro que me lo han llegado a decir.

La educación es algo fundamental. Los imaginarios sociales se construyen en la mente humana desde la niñez (es lo que se conoce como aculturación). Lo aprendido en la etapa de la infancia se refleja en la etapa adulta. Por eso, es fundamental que desde pequeños se enseñen más recursos para hacer frente a realidades sociales reales y afrontar la vida de forma saludable. Además, tenemos que aprender a comunicarnos con un lenguaje inclusivo y sano cuando hablamos de salud mental.

Los medios de comunicación son un reflejo de relatos erróneos que se trasmiten cuando hablamos de salud mental. Pienso que ponen el foco en las noticias no tan cotidianas que impactan, pero que no reflejan la verdadera realidad.

Somos personas con una historia, habilidades y somos capaces de muchas cosas.  Las etiquetas no son buenas y no definen a una persona.

Mi vida psicoemocional ha evolucionado positivamente y mi familia está muy orgullosa de mí. Actualmente estoy finalizando estudios universitarios y tengo y hago una vida normalizada.

En una palabra, tenemos que derribar ya de una vez por todas los prejuicios o ideas preconcebidas erróneas que no responden a la realidad.