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Las relaciones de poder que existen dentro de la sanidad psiquiátrica se traducen en que los y las psiquiatras tengan una autoridad sobre el paciente sin precedentes. Lo que sentí la primera vez que tuve una toma de contacto con un médico psiquiatra fue que quería irme de allí para continuar con mi vida de estudiante universitario. 

Cuando acudí a la consulta nos dijo a mi familia y a mí: “Vuelva más adelante, de momento, no le voy a recetar nada”. Algo horrible, porque ya necesitaba de medicación psiquiátrica para la estabilización de mi vida emocional. Realmente desconocemos por qué no me recetó algún psicofármaco, ya que el psicólogo que me había observado y entrevistado señalaba en su informe que requería de tratamiento psicofarmacológico. 

El poder psiquiátrico es un potente aparataje de poder médico que, con la pastilla, controla el pensamiento de las personas. Uno de los investigadores que analizó esta cuestión fue Thomas Szasz, en su libro “la fabricación de la locura” o “el mito de la enfermedad mental”. 

Hablo de “poder psiquiátrico”, porque los médicos parece que tienen el control sobre nosotros con la pastilla y da la sensación de que nuestra opinión no vale. Es un control social por parte del “poder psiquiátrico” donde Michael Foucault criticaba la psiquiatría en “Historia de la Locura en la Época Clásica I y II”. 

Hay cosas que me cuesta entender y aún sigo reflexionando sobre ello: ¿Por qué la psiquiatría, desde un primer momento, no me derivó a un centro hospitalario para observación? ¿Por qué se ha tardado tanto en llegar a tener buena salud mental? ¿Por qué existe tanto desconocimiento de lo que se debe hacer en los primeros momentos cuando un paciente visita una consulta? 

Acudo a consulta cada tres o cuatro meses y, dependiendo del trabajo del médico, no suele extenderse más de diez minutos. Esta persona me pregunta cómo estoy, si me he tomado bien la medicación, sin embargo, no profundiza en los detalles de mi vida anterior. 

La verdad es que por un lado estoy muy feliz de que los médicos hayan encontrado la estrategia de recuperación más adecuada, pero también les digo que soy una persona con hábitos de vida saludables. 

He logrado la salud que todos deseábamos para mí y, entre los estudios y el trabajo, he alcanzado bastante la normalización social en mi vida. Algo, que la psiquiatría ha querido también.