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La tarea pendiente de la psiquiatría es hablar más con la paciente, su “subordinada”. En una consulta de 10-15min es imposible conocer la historia de vida de una persona: Su pasado, sus experiencias, su dimensión sociofamiliar, su vida en el momento de la crisis, etc. Estos profesionales de la psiquiatría ni son psicólogos ni son sociólogos para hacer un análisis pormenorizado de lo que significa la vida para la persona.

En 2009 me diagnosticaron de Esquizofrenia Paranoide, sin embargo, el diagnóstico fue evolucionando, es decir, las etiquetas: Esquizofrenia Paranoide (2009), Trastorno Esquizoafectivo de Tipo Maníaco (2011), Trastorno Esquizoide de la Personalidad (2012), Trastorno Bipolar (2015) y manía con hipertimesia (2019). Este último diagnóstico puede ser el más acertado. Total, ya ven, las etiquetas no nos definen y en palabras de los profesionales de la salud mental: “Las etiquetas sirven para comunicarnos entre los profesionales que tratamos a personas con problemas de salud mental”.

El caso es que la etiqueta hace mucho daño y estigmatiza a las personas que han sufrido problemáticas diversas relacionadas con la vida cotidiana. De hecho, las personas en los colectivos populares o elitistas, discriminan mucho cuando descubren que estas personas “tienen locura” o suelen referirse a ellas “como locas”. Es un término peyorativo que construye una barrera muy potente entre la sociedad y la persona. Es como si el límite entre sociedad y usuario, estuviera polarizado.

La polarización que existe entre: Yo no tengo locura/tú sí tienes locura, está muy afianzada en la sociedad, esto es, las dicotomías como “tienes un problema mental/yo no tengo un problema mental”. Muchas personas creen que tener un problema de salud mental es un mal de dios, “nos cayó una cruz” y tenemos que cargar con ella toda la vida.

Pienso que quienes creen que las personas que tienen un problema de salud mental son menos que otras o menos inteligentes, es un mito, porque en palabras de una psiquiatra que me vio por primera vez en un hospital: “Hay personas que son abogados, médicos, que toman medicación y hacen una vida totalmente normalizada”.

Se habla del diagnóstico, de usuarios, con poca sensibilidad hacia nuestro grupo social. Se eximen de esa carga emocional y de responsabilidad. En muchos casos, por ejemplo, en el terreno sentimental tienen presente y buscan a personas que no tomen medicación. Hay que tener presente que muchas personas o la mayoría, nunca han entendido o no entienden qué es un problema de salud mental.

Los diagnósticos hacen un flaco favor a las personas en salud mental. Un diagnóstico estigmatiza casi de por vida y hoy en día tenemos una sociedad prejuiciosa que no se informa o investiga en salud mental.

Las cuatro facultades en las que he estado, las islas visitadas, las carreras que he cursado, y, actualmente, trabajar y estudiar, han hecho que muchas personas me califiquen como “mente fresca”, “eres despierto” “eres apreciado por tus amigos”, “eres buena persona” y otra serie de calificativos positivos que han hecho que el autoestigma desaparezca.  

El diagnóstico es una formalidad entre los profesionales de la salud mental, pero no define quién es una persona.